No hemos vivido solo de películas, documentales y podcast. La fase más dura de la difusión del coronavirus se recordará también como la temporada en la que el mundo entero reafirmó la elección de las redes sociales como principal instrumento para comunicar en directo. Instagram resultó ser el canal estrella, y no hay marca, institución, empresa, ayuntamiento ni rostro famoso que no experimentó con él. Cada uno con su propio estilo: talleres de enseñanza online, visitas virtuales a tiendas y empresas, discursos de invitados especiales, eventos, talleres y foros. Todo ello diseñado con un nuevo enfoque moderno, inclusivo y participativo. ¿El propósito? Ser contagioso, crear empatía… con la belleza y la reflexión.
